En BDSM, 'bottom' describe a la persona que recibe la acción física dentro de una escena —quien es atada, azotada o sometida a una sensación concreta— sin que eso implique automáticamente un rol de sumisión general en la relación. Es el término complementario a 'top' y, al igual que este, se centra en la mecánica de la escena más que en la jerarquía emocional de la pareja. Una persona puede ser bottom en el sentido físico (recibiendo impact play, por ejemplo) sin identificarse como sumisa en el resto de su dinámica, y de hecho es habitual que un bottom mantenga un control considerable sobre el ritmo y los límites de la escena, negociando de antemano exactamente qué está dispuesto a recibir. El término resulta útil para separar el intercambio físico puntual de un compromiso de poder más amplio, especialmente en contextos de comunidad, talleres o encuentros donde las personas practican distintos roles con distintas parejas sin que eso implique una relación D/s formal.