Hacer 'tap out' significa señalar de forma física, normalmente golpeando repetidamente una superficie, el cuerpo de la pareja o cualquier objeto acordado, que la escena debe detenerse de inmediato. Es una alternativa a la palabra de seguridad verbal para situaciones en las que la persona no puede hablar con claridad: por ejemplo, si tiene la boca cubierta por una mordaza, si está experimentando una sensación tan intensa que no logra articular palabras, o si el ruido del entorno dificulta la comunicación verbal. El tap out se acuerda siempre antes de la escena, igual que cualquier palabra de seguridad, y debe tener el mismo peso: en cuanto ocurre, la acción se detiene sin discusión. Es habitual combinarlo con otros métodos no verbales, como soltar un objeto sujeto en la mano o hacer un gesto específico, especialmente en escenas de bondage donde las manos pueden estar inmovilizadas. Tener un sistema de seguridad no verbal claro es esencial en cualquier escena donde la comunicación hablada pueda verse limitada.