Detente. Usa tu palabra de seguridad o cualquier señal acordada, y no sientas que necesitas justificarlo en el momento ni continuar por educación o para no “arruinar” la escena. Descubrir en tiempo real que algo no te gusta es una parte normal y esperada de la exploración, especialmente cuando estás probando algo nuevo. Nadie puede saber con certeza absoluta cómo se va a sentir una práctica hasta vivirla, y eso aplica incluso a personas con experiencia. Una vez que la escena se detiene, es buen momento para conversar con calma: qué específicamente no funcionó, si fue la sensación, el ritmo, el contexto emocional, o simplemente no era lo que esperabas. Esa información es valiosa para ajustar futuras experiencias, tuyas o de la pareja. Un compañero o compañera con buena disposición no se va a enojar ni te va a hacer sentir mal por parar; al contrario, lo va a ver como parte normal y saludable del proceso. Si alguien reacciona con enfado o presión al parar, es una señal de alarma clara.
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