El juicio de amistades suele venir de desconocimiento o de estereotipos que circulan sobre el BDSM, más que de mala intención. Si te sientes cómoda o cómodo, puedes explicar en términos simples que se trata de una práctica consensuada entre adultos, basada en comunicación y confianza — a veces basta con desmontar la idea equivocada para que la reacción cambie. Pero no tienes obligación de educar a nadie ni de justificarte si no quieres. Es válido decidir no compartir esta parte de tu vida con ciertas amistades, del mismo modo que decides qué compartes con tu familia o en el trabajo. Si el juicio persiste o se vuelve hostil, vale la pena preguntarte si esa amistad respeta tu autonomía en otros aspectos también. Buscar espacios de comunidad — foros, encuentros o la propia red de Contactos BDSM — te da acceso a personas que entienden esta parte de ti sin necesidad de explicaciones constantes.
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