La cruz de San Andrés es uno de los muebles más icónicos de cualquier dungeon BDSM: una estructura en forma de X, generalmente de madera o metal, a la que se sujeta a una persona por las muñecas y los tobillos para inmovilizarla en una postura abierta y expuesta. Su diseño facilita el acceso a distintas zonas del cuerpo para prácticas como el impact play, y su forma visualmente imponente la convierte en un elemento central de muchos espacios BDSM, tanto por su función práctica como por su valor estético y ritual. El nivel de inmovilización puede variar según cuántos puntos se sujeten, y suele combinarse con vendas, implementos de impacto o juego sensorial. Como con cualquier mueble de bondage, es fundamental verificar que la estructura sea estable y esté bien anclada, ajustar las sujeciones sin cortar la circulación y comprobar regularmente la comodidad de la persona atada, especialmente en sesiones largas. Es habitual encontrarla en clubs y eventos de la comunidad, además de en configuraciones privadas.
Glosario · Terminología