Un hard limit, o límite duro, es cualquier práctica, tema o situación que una persona no está dispuesta a explorar bajo ninguna circunstancia, sin excepciones ni negociación posterior. Puede tratarse de una práctica física concreta, un tema emocional sensible o cualquier otra cosa que la persona considere completamente fuera de lo aceptable para ella. A diferencia de un límite blando, que puede explorarse con cautela en el momento adecuado o con la persona adecuada, el límite duro se mantiene fijo independientemente del contexto, la pareja o cuánto tiempo lleve practicando BDSM. Comunicar los límites duros con claridad —antes de cualquier escena, y de forma actualizada a medida que cambian— es uno de los pasos más importantes de la negociación de escena. Respetar sin cuestionar los límites duros de la otra persona es una de las normas más básicas y no negociables de una práctica BDSM ética: insistir, presionar o intentar 'convencer' a alguien de cruzar un límite duro es una señal grave de mala praxis y de falta de respeto al consentimiento.
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