El roleplay es la práctica de adoptar personajes o escenarios ficticios durante una escena BDSM para intensificar la inmersión erótica o emocional. Puede ser tan simple como usar un tono de voz distinto y un apodo, o tan elaborado como construir una historia completa con vestuario, ambientación y diálogo guionizado. Los personajes suelen reforzar la dinámica de poder ya presente —un Dominante puede interpretar un rol de autoridad (jefe, profesor, oficial) mientras la persona sumisa interpreta el rol complementario— y sirve para explorar fantasías que serían difíciles de vivir en la vida cotidiana. El roleplay siempre debe construirse entre adultos que consienten y sobre escenarios ficticios claramente entendidos como juego, nunca como sustituto de una situación real de abuso de poder. Antes de empezar conviene acordar los límites del personaje, qué temas quedan fuera y una forma de salir del rol si algo se siente incómodo. El roleplay bien negociado puede ser una de las herramientas más creativas y personalizables dentro del BDSM.