Un power exchange, o intercambio de poder, es el acuerdo consciente entre dos o más personas donde una cede cierto grado de control y otra lo asume, dentro de límites claros y consentidos. Puede ser algo puntual, limitado a una escena de pocos minutos, o una dinámica continua que se extiende a la vida cotidiana de la pareja. Lo importante es que ambas partes están de acuerdo con las reglas del juego en todo momento, y que quien cede el control puede recuperarlo cuando lo necesite, normalmente mediante una palabra de seguridad. No se trata de que una persona pierda su voluntad o su valor: quien asume el rol de sumisión sigue eligiendo activamente participar, y quien domina asume la responsabilidad de cuidar el bienestar del otro. El intercambio de poder puede tomar mil formas distintas —desde dar órdenes simples hasta estructurar rutinas completas— y no existe una única manera correcta de vivirlo. Lo que lo hace BDSM y no simplemente control es el consentimiento constante y renovado.