El petplay, o pup play, es una práctica de roleplay exclusivamente entre personas adultas que consienten, en la que una o más participantes adoptan la persona, gestos y comportamiento de un animal —comúnmente un cachorro (pup), gato (kitten) u otra especie elegida— como parte de una dinámica erótica o de poder consentida. No tiene relación alguna con animales reales, ni implica contacto con animales de ningún tipo: es, en su totalidad, un juego de rol humano entre adultos, similar en espíritu a otros roleplays del BDSM como el de jefe/empleado o profesor/estudiante, solo que con estética animal. Quien adopta el rol de 'mascota' suele expresar sumisión, juego y entrega a través de gestos, sonidos o movimientos asociados al animal elegido, mientras la otra parte puede asumir el rol de 'dueño' o 'handler'. Es una forma de explorar sumisión, cuidado y juego de una manera lúdica y a menudo menos formal que otras dinámicas D/s. Como todo roleplay, requiere límites claros, consentimiento continuo y una forma acordada de salir del personaje.
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