El wax play, o juego con cera, es una práctica de sensory play que consiste en dejar caer cera derretida de una vela sobre la piel para crear sensaciones de calor controlado. La temperatura, la altura desde la que se vierte y el tipo de cera influyen directamente en la intensidad de la sensación, por lo que solo deben usarse velas específicamente formuladas para uso en piel (nunca velas decorativas o de parafina estándar, que pueden alcanzar temperaturas peligrosas). Es una forma popular de combinar estimulación térmica con el aspecto visual y ritual de la escena. Antes de practicarlo es imprescindible conocer qué tipo de cera es segura, probar la temperatura en una zona de piel menos sensible, evitar el rostro, los genitales y zonas con vello abundante, y tener siempre cerca algo para retirar la cera con seguridad. Como con cualquier juego de temperatura, se recomienda aprender primero con material fiable o en un taller antes de intentarlo en casa.
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