El degradation play consentido es una práctica dentro del BDSM en la que se usa lenguaje o roles degradantes de forma erótica, siempre negociada y acordada explícitamente antes de la escena. Es muy similar a la humillación consentida y a menudo se usa como término equivalente: el objetivo es generar una carga emocional intensa mediante palabras o roles específicos que la persona ha aceptado explorar, no un juicio real sobre su valor como persona. Los temas concretos que se pueden tocar —y los que quedan estrictamente prohibidos— se acuerdan con detalle antes de empezar, y cualquier tema realmente doloroso para la persona (inseguridades reales, traumas, aspectos de su identidad) queda fuera de límites salvo autorización explícita. Fuera de la escena, la relación mantiene el respeto y cuidado habituales; dentro de la escena, ambas partes entienden que se trata de una actuación consentida, no de la opinión real de quien la pronuncia. El aftercare after de una escena de degradación es especialmente recomendable por su intensidad emocional, para reafirmar el aprecio real entre ambas personas.