El bratting es un estilo dentro de la sumisión en el que la persona sumisa (conocida como 'brat') desafía, provoca o desobedece a propósito a su dominante, dentro de los límites ya negociados, para generar una reacción o una 'corrección' dentro de la dinámica. No es rebeldía real ni falta de respeto: es un juego de roles consentido donde la provocación forma parte del placer de ambas partes. El brat suele disfrutar retando la autoridad de su pareja de forma juguetona, mientras que el dominante responde con firmeza dentro del marco acordado. Para que funcione, ambas personas deben entender que se trata de una dinámica dentro de una dinámica: el brat sigue siendo sumiso y consciente de sus límites, y el dominante sabe distinguir entre el juego y una negativa real. Como cualquier práctica BDSM, el bratting depende de una comunicación clara antes de la escena sobre qué tipo de 'castigos' o respuestas son bienvenidos, y de palabras de seguridad activas en todo momento. Es una de las dinámicas más divertidas y expresivas de la sumisión cuando ambas partes disfrutan del intercambio.