El cuckolding es una dinámica erótica dentro de una relación de pareja en la que uno de los miembros (tradicionalmente en el rol masculino) obtiene placer al ver o saber que su pareja tiene encuentros sexuales con otra persona. El componente psicológico es tan importante como el físico: la mezcla de vulnerabilidad, entrega de control y a veces humillación erótica consentida forma parte central de la excitación. No es infidelidad, porque todo ocurre con conocimiento y acuerdo explícito de ambas partes — la transparencia es lo que distingue el cuckolding de un engaño real. Existen muchas variantes: desde solo hablar o fantasear, hasta presenciar el encuentro o conocer los detalles después. Como toda dinámica BDSM, funciona mejor con comunicación honesta antes y después, límites claros sobre qué se comparte y con quién, y revisión regular de cómo se siente cada persona involucrada. No es una práctica para arreglar una relación con problemas; funciona cuando ya existe confianza sólida entre ambos.