Depende del munch concreto, así que lo primero es revisar sus normas o preguntar directamente a quien organiza antes de presentarte con un acompañante. Muchos munches son abiertos a personas curiosas que aún no se identifican plenamente con la comunidad, precisamente porque cumplen esa función de puerta de entrada suave; otros prefieren mantenerse solo para quienes ya tienen cierta relación con el ambiente, sobre todo si el grupo es pequeño o los asistentes buscan más privacidad. Si el munch es abierto, avisa con antelación a la organización de que llevarás a alguien nuevo, y prepara a tu amigo con lo básico: es una reunión social sin componente sexual, se espera respeto, no se pregunta por la vida íntima de nadie sin permiso, y no se juzgan las identidades o preferencias de otros asistentes. Llevar a alguien sin avisar, o llevar a alguien que no entiende el tono respetuoso esperado, puede generar una situación incómoda para el grupo. Cuando se hace con transparencia, invitar a un curioso suele ser bienvenido — muchos miembros actuales de la comunidad llegaron exactamente así.