Empieza por lo básico: usa un nombre de usuario que no te identifique, no tu nombre real ni variaciones obvias de él. Elige fotos que no aparezcan en tus otras redes sociales, para que una búsqueda inversa de imagen no te conecte con tu perfil BDSM. Crea una cuenta de correo electrónico dedicada solo a esto, separada de tu correo personal o laboral. En Contactos BDSM, tu nombre real y tu correo nunca se muestran públicamente, y solo se comparte tu ciudad o zona aproximada, nunca tu ubicación exacta ni en tiempo real — así que ya tienes una capa de protección incorporada. Evita mencionar tu lugar de trabajo, tu barrio exacto o detalles muy específicos que reduzcan quién podrías ser. Piensa cada dato que publicas como algo que ya no controlas del todo una vez está online. La privacidad no es paranoia, es simplemente cuidar tu espacio antes de decidir tú misma o tú mismo cuánto y a quién revelarlo.
Glosario · Privacidad y seguridad