Mantén tus conversaciones íntimas dentro de plataformas que ofrezcan cifrado y buenas prácticas de seguridad, y evita reenviarlas o guardarlas en lugares donde otras personas —familiares, compañeros de piso, colegas— puedan acceder accidentalmente a tu dispositivo. Usa contraseñas o bloqueos biométricos en tu móvil y en cualquier app de mensajería que uses para esto. Evita hacer capturas de pantalla de conversaciones ajenas sin permiso, y pide lo mismo a la otra persona — la confidencialidad debe ser mutua. Si compartes fotos o mensajes muy sensibles, considera plataformas con mensajes que se autodestruyen o configuraciones de privacidad reforzada. Cierra sesión en dispositivos compartidos o públicos siempre que uses tu cuenta. Y ten en cuenta que ninguna plataforma puede garantizar seguridad al cien por cien: la regla más segura sigue siendo no compartir nada que no podrías tolerar ver expuesto en el peor escenario posible, por muy remota que parezca esa posibilidad.