Confía en esa sensación, no la ignores ni te digas que estás exagerando. Puedes terminar la videollamada en cualquier momento, con o sin explicación — no le debes a nadie completar una conversación en la que ya no te sientes bien. Si algo específico te generó dudas — presión para avanzar demasiado rápido, comentarios que ignoran tus límites, incoherencias en lo que cuenta la persona — tómalo como información valiosa para decidir no seguir adelante con un encuentro en persona. No tienes que justificar tu decisión ante la otra persona ni sentirte mal por 'haberle hecho perder el tiempo': proteger tu tranquilidad siempre es prioritario. Si lo consideras necesario, puedes bloquear a la persona después de la llamada y, si hubo algo genuinamente inapropiado, reportarlo con las herramientas de denuncia de la plataforma. Una videollamada incómoda es exactamente el tipo de información que este paso está diseñado para darte antes de comprometerte a un encuentro presencial.