Empieza la conversación de forma directa y sin rodeos, algo que ya forma parte natural de la comunicación en el mundo BDSM. Explica con claridad qué información sientes que es tuya para compartir cuándo y con quién quieras — por ejemplo, tu participación en ciertos espacios, fotos, conversaciones con otras personas si la dinámica lo permite, o detalles sobre tu perfil online. Es útil hablarlo en términos concretos: qué puede compartir tu pareja sobre ti con amigos comunes, qué no debe publicarse en redes, qué información no debe salir de la relación bajo ninguna circunstancia. Estos límites pueden y deben revisarse con el tiempo, a medida que la relación evoluciona o cambian las circunstancias de cada persona. Una pareja que respeta tu autonomía entenderá que tener límites de privacidad no es desconfianza hacia ella, es simplemente parte de cómo gestionas tu vida de forma segura y consciente, dentro y fuera de la relación.
Glosario · Privacidad y seguridad