No. El petplay —siempre un roleplay humano entre personas adultas, sin relación alguna con animales reales— puede tener un componente erótico o puede vivirse de forma completamente no sexual, centrada en el juego, el cuidado, la relajación o la conexión emocional. Muchas personas disfrutan del petplay como una forma de desconectar del estrés cotidiano: adoptar el personaje de 'cachorro' o 'gatit@' puede ser un espacio mental de simplicidad y despreocupación, similar a otras formas de headspace en el BDSM. Otras parejas lo integran directamente en su vida erótica, combinándolo con otras dinámicas de poder. En eventos y espacios de comunidad, el petplay social —caminar, jugar o socializar en el personaje sin ningún contenido sexual— es común y bien aceptado. La proporción de juego versus componente erótico la define cada persona o pareja según sus propios intereses, y ninguna versión es más válida que la otra siempre que se practique entre adultos que consienten.
Glosario · Dinámicas y prácticas