No es necesario, y de hecho suele ser al revés: hablar de intereses concretos antes de un encuentro presencial es justo lo que te permite evaluar la compatibilidad y la seguridad antes de invertir tiempo en conocer a alguien físicamente. La conversación online o por mensaje es el espacio natural para negociar qué buscan ambas partes, qué límites existen, y si hay compatibilidad real de intereses, antes de que el encuentro presencial siquiera se plantee. Esperar a estar cara a cara para hablar de esto suele generar presión incómoda en el momento, justo cuando es más difícil pensar con calma o decir que no. Dicho esto, tampoco hace falta detallar cada fantasía específica desde el primer mensaje: puedes ir revelando el nivel de detalle a medida que la conversación avanza y la confianza crece. Lo importante es que, antes de cualquier encuentro presencial con intención de practicar algo concreto, ya haya habido una conversación clara sobre expectativas, límites y palabras de seguridad. Eso protege a ambas personas.