Sí, es una de las medidas de privacidad más simples y efectivas que puedes tomar. Una cuenta de correo dedicada, sin tu nombre real ni ninguna conexión obvia con tu identidad personal o profesional, actúa como un cortafuegos entre tu vida BDSM y el resto de tu vida digital. Si esa cuenta llegara a filtrarse o quedar expuesta de alguna forma, el daño queda contenido: nadie puede seguir el rastro hasta tu correo personal, tu trabajo o tus redes sociales habituales. Usa esa cuenta exclusivamente para tu perfil en Contactos BDSM y cualquier comunicación relacionada, y evita reutilizarla para registrarte en otras plataformas no relacionadas. Combínala con una contraseña única, distinta a la de tus otras cuentas, para reforzar aún más la separación. Es un paso pequeño de configurar, pero con un impacto grande en cuánto control mantienes sobre quién puede conectar los puntos entre tu identidad pública y tu vida privada.