Usando tu palabra de seguridad, o cualquier señal que hayan acordado de antemano, sin necesidad de explicar nada en el momento. La palabra de seguridad existe exactamente para esto: comunicar de forma inequívoca que algo debe parar, incluso en medio de un juego de roles donde la palabra “no” podría formar parte de la escena y no ser tomada literalmente. En cuanto la digas, tu compañero/a debe detener la actividad de inmediato, sin cuestionarlo ni pedir justificación en ese instante. Si en el momento no recuerdas la palabra exacta o la situación es confusa, cualquier frase clara como “necesito parar” también debería bastar con un compañero atento. Después de parar, lo saludable es hablar con calma sobre qué pasó: qué se sintió mal, si fue algo físico, emocional, o simplemente el ritmo. No tienes que justificar por qué paraste ni sentirte mal por hacerlo; proteger tu bienestar siempre tiene prioridad sobre continuar una escena. Si un compañero ignora tu palabra de seguridad, eso es una señal de alarma seria.