No. El dolor es solo una de muchas herramientas posibles dentro del BDSM, y ni siquiera es la más común para todo el mundo. La sigla abarca dinámicas de poder, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo, pero eso incluye desde el control mental y la obediencia hasta el juego sensorial suave, las ataduras estéticas o el simple placer de ceder o tomar el control. Muchas personas practican BDSM centrado por completo en la psicología del poder —dar o recibir órdenes, la anticipación, la entrega de confianza— sin ninguna sensación física intensa. Otras disfrutan de sensaciones fuertes, pero eso es una preferencia, no un requisito. Pensar que el dolor es obligatorio aleja a mucha gente curiosa que en realidad encajaría perfectamente en esta comunidad. Lo esencial siempre es el consentimiento, la comunicación clara y el disfrute mutuo, no una lista de prácticas específicas. Si el dolor no te atrae, hay un universo enorme de dinámicas BDSM que no lo incluyen para nada, y son igual de válidas y satisfactorias.